Registra sensaciones y datos útiles
Anota horas de práctica, estado de ánimo, calidad del sueño y dolor antes y después. Si puedes, mide pasos y frecuencia cardíaca promedio semanal. Ver cambios concretos alimenta motivación. Al releer, descubrirás qué secuencias encienden mejor tu foco y cuáles te calman, afinando tu propio repertorio adaptable y profundamente personal.