Inicia con elevación de brazos al inhalar, abriendo pecho sin colapsar la zona lumbar. Exhala flexionando ligeramente caderas, rodillas blandas, dejando que la nuca se libere. Añade una ola de tai chi: brazos que suben redondos y descienden como agua. Repite dos ciclos atentos, sintiendo plantas de los pies ancladas, y termina con una respiración amplia que aclara la mirada matinal.
Realiza pequeños círculos de hombros hacia atrás mientras mantienes la barbilla paralela al suelo. Combínalo con girar el tronco suave, brazos pesados como lazos de seda que acompañan el movimiento, evitando tirones. Tres series de treinta segundos despiertan la cintura escapular, reducen rigidez nocturna y preparan brazos para escribir, conducir o teclear con menos tensión y más ligereza durante la mañana.